martes, 20 de julio de 2010

Jugábamos, jugamos, jugaremos, distinto pero lo haremos.

En mi infancia recuerdo que habían juegos que monopolizaban en cierta medida nuestro tiempo: "El Fútbol"(el "Rey de los deportes" como nos decían los mayores), "La Paleta" (realizábamos las mismas con tablas de cajones de mercado a las que nosotros dábamos forma), "La Escondida", principalmente si venían parientes a visitarnos y podíamos formar un buen número de jugadores; "La Bolita", donde cada nueva y particular esfera se volvía un trofeo preciado por el cual jugar y muchas veces jugársela y en menor medida los "Juegos de Roles" (almaceneros, vecinos, chacreros, camioneros, científicos locos tratando de conseguir alguna fórmula especial a base de jabón y agua, conjuntamente con hojas, savia de arbustos y árboles que teníamos a mano. En todos ellos se aprendía, en todos ellos obedecíamos reglas y aprendíamos a modificarlas cuando todos o la mayoría nos poníamos de acuerdo. La alegría se mezclaba con las rabietas, con el desconsuelo, con el aguante de los compañeros y por supuesto con las traiciones acostumbradas también, sin duda era un mundo construido por nosotros y para nosotros donde tomábamos reglas ya hechas en algunos casos y/o creábamos en otros.
Mi profesión me ha permitido observar, tratar de analizar y hasta compartir juegos con niños de esta época, he podido apreciar que su capacidad para la inventiva sigue intacta, lo que sí se aprecia es un menor nivel de tiempo dedicado a cada juego planteado, los vídeo juegos han irrumpido y las actividades al aire libre continúan siendo (donde vivo y trabajo) aún privilegiadas en dedicación de tiempo, aunque se nota su disminución. Aún así los niños o gürises como muchas veces los llamamos y ellos mismos se llaman en medio de los juegos nos sorprenden con su propia visión de estos, el tiempo dedicado a ellos y las conclusiones a las que llegan. A las pruebas me remito: El siguiente es un corto creado por niños de una escuela rural (guión, dirección, actuación y edición) y en él, el autor (un niño de 6to. año) da su visión personal con respecto a las distintas formas de jugar con las que cuentan en esta época; claro, hay que tener en cuenta que la realización de este corto también significó un juego para todos los participantes.

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