sábado, 24 de julio de 2010

En que consiste jugar

El juego como experiencia integral de aprendizaje

Jugar significa participar en una situación interpersonal en la que se integran la emoción, la expresión, la comunicación, el movimiento y la actividad inteligente.

Desde un enfoque de educación integral y global, los aspectos psicológicos se encuentran estrechamente ligados a los componentes emocionales y afectivos, especialmente a la espontaneidad, la creatividad y la autonomía personal. El juego constituye un espacio de desarrollo y aprendizaje en el que confluyen factores cognitivos, motivacionales, afectivos y sociales, convirtiéndose en estímulo para la actividad, el pensamiento y la comunicación.

El interés y la decisión personal son el motor de la actividad lúdica. Nadie puede ser obligado a jugar, pues ello implicaría perder la esencia misma del juego.

Para los niños, jugar es ser y hacer:

  • Ser, porque a través del juego se expresa, vive experiencias placenteras, canaliza estados emocionales, satisface carencias y elabora frustraciones. Es su lenguaje propio, mediante el cual se relaciona con su entorno y contribuye a la formación del colectivo infantil.
  • Hacer, porque implica acciones sin un fin específico más allá de relacionarse, explorar, manipular y dotar de significado e intencionalidad a la actividad lúdica.

El juego permite conocer el ambiente, relacionarse con la realidad circundante e integrarse progresivamente a ella. Es, además, un medio para expresar y compartir: primero mediante la acción, y luego, verbalizando lo interno. Facilita así la interacción con los demás a partir de intereses comunes.

Proporciona placer y felicidad, construyendo un mundo distinto del de la realidad objetiva, aunque parta de elementos de ella para transformarlos. Asimismo, prepara al niño para la vida futura: al alcanzar metas experimenta satisfacción, descarga energías y logra alivio frente a sus frustraciones.

El componente lúdico favorece el desarrollo de las capacidades, fortalece el equilibrio personal y potencia actitudes y valores como el respeto por los derechos propios y ajenos. En este marco, se aprende a pactar, llegar a consensos, esperar, discutir en lugar de pelear.

  • Capacidades motrices: se desarrollan en múltiples actividades y momentos de juego, y aquellas que requieren mayor precisión pueden trabajarse en el aula, manteniendo siempre su carácter lúdico.
  • Capacidades cognitivas y lingüísticas: se estimulan cuando el niño experimenta, observa y resuelve problemas, utilizando el lenguaje verbal, gestual o gráfico como medio de comunicación.
  • Capacidades sociales: se fortalecen en un clima de autonomía y respeto, al participar en la creación y desarrollo de juegos, respetando normas y compartiendo experiencias de manera autónoma.

Durante cualquier actividad debe promoverse la expresión verbal de los niños, favoreciendo así la comunicación y la interacción. Solo en aquellas que exigen un mayor nivel de concentración y atención puede limitarse esta expresión.



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